Para ti.
Hace unos días descubrí que ya no me seguías en Twitter, dejaste de ser mi amigo en Facebook, en Whatsapp me dejaste en visto. No entiendo las razones de tu repentino cambio de actitud hacia nuestra amistad de ya hace varios años, pero de lo que sí estoy segura es que, sin importar dónde estés o con quién, mi casa siempre será tu refugio en los días buenos o malos. Espero en algunos años me puedas dar las razones de por qué decidiste cortar tan abruptamente ese lazo que nos unía como amigos. Si no, no importa. Si alguna vez llegas a leer esto, gracias por esos años, sonrisas, mentadas de madre y memes. ¡Gracias por todo, J!